Escritores

En este blog escribiremos acerca de varios temas, sentimientos, situaciones, gustos, o más cosas aleatorias, siempre añadiendo una D al final si es Eduardo el que escribe, o una Q si es Raquel.
Esperamos que os guste :)

sábado, 21 de enero de 2012

Cada situación tiene su proceso

En estos momentos de mi vida, en los que mi cabeza y mi corazón andan perdidos cual naufrago en medio del mar, tan amplio y azul, salado y repleto de peligros, ¿Hacia dónde avanzar? ¿Cuál será el próximo peligro que decida acecharte hasta tener la confianza de atacarte? ¿De frente? ¿Por detrás o de costado? Son tantos los lugares hacia donde mirar y tantas las posibilidades que llevan al desacierto...
Las preguntas desbordan mi cabeza, sin hallar una respuesta, continúo cuestionando cada situación, cada movimiento que percatan mis ojos; el tiempo sigue su ritmo, no se detiene por nada, ni por nadie; y, atrapada entre los majestuosos interrogantes, me encuentro estancada, sin avances, y, en ocasiones, teniendo la impresión que los pasos dados con escasa decisión, los realizo en dirección contraria…
No me agrada acotar la edad a las posibles razones por las que la gente se siente de un modo u otro, pero, en este caso, si es cierto que puede que en esta etapa de mi vida, mis emociones sean un poco tremendistas, la sociedad generalmente comenta sobre que la adolescencia es de las etapas más duras puesto a que hacemos una montaña de un grano de arena, y, bueno, puede que en parte, sea cierto, quizás en mi cabeza sepa que es absurdo sentirme como me siento, tan débil e impotente, por una situación que tomará solución en su debido momento, podría llamarlo impaciencia, el fijarse en algo que te gusta y quererlo ya, en el momento, lo antes posible, lucharlo y fracasar en el intento en lugar de mantener la calma; la frustración azota desde adentro y caemos en algo similar a una depresión, o en una depresión en toda regla.
La no asimilación, en este caso, me provoca un estado de nerviosismo puesto a querer hacer o decir algo y por unas circunstancias u otras, no poder; ¿Querer y no poder? Pero… ¿No era que quien quiere, puede? Es posible que sean las formas las que fallen, o quizás el simple hecho de precipitarse y actuar cuando debería mantenerme al margen, o tan sencillo como que si no es, será porque no tiene que ser.
Sé que aún me queda mucho por vivir, sé que de cara a la vida los humanos no somos más que bebés curiosos por saber y conocer lo que nos expone el mundo, pues por muchos años que vivamos siempre quedará todo un universo por conocer, y en este caso no importa si se tienen 17, 20 ó 45 años, cierto es que más sabio parecerá ser el de 45 puesto a la ventaja que nos pueda sacar en lo referente a experiencias vividas, pero por mucho que nos cuenten que ellos ya vivieron esto, que saben lo que es sentirse como un joven nervioso por conseguir sus propósitos lo más rápida y eficazmente posible, actuando antes de pensar y haciendo tres movimientos para lograr algo que parándose antes de lanzarse a actuar, y con tranquilidad, realizar cualquier idea que se te haya pasado por la cabeza, se consigue en un solo paso y no es necesario dar tres hacia delante, dos para atrás y terminar andando en círculos… Pero por mucho que en frío sea consciente de esto, a la hora de la verdad, vuelvo a precipitarme, guiándome por el impulso que siento en cada momento y después me siento mal conmigo misma, decepcionada… Escucho los consejos que me dan las personas que me rodean, sabias palabras y completamente comprensibles, pero no por más escuchar van a cambiar mis sentimientos más internos ni va a cesar el dolor provocado por tema que invade mi mente. Sé que todo pasa, y esto también, sé que el tiempo todo lo cura y que vendrán tiempos mejores o situaciones diferentes que desplacen lo que más me preocupa actualmente, pero todo ha de tener su proceso, su tiempo y su espacio, y para superar algo siempre se va de abajo arriba, y aunque ahora el cuerpo solo me pida llorar y dormir, un día sé que me pedirá salir y sentir el abrazo del viento y la caricia de los rayos del sol, pero hasta entonces permanezco sintiendo el frío tacto de la lluvia al caer sobre mi piel mientras miro hacia el cielo a la espera de la llegada del sol, y la aparición del arco iris, que colorido y alegre, se dejará ver sobre el fondo del cielo azul y sus esponjosas nubes blancas.
Dicen que la esperanza, es lo último que se pierde.

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