Mi abuela Prado
Qué decir, si ya todo lo sabéis... y... bueno... con estas palabras quería expresar lo que siento...
Yaya siempre lo ha dado todo por nosotros, haciéndolo lo mejor que podía, haciéndolo como sabía...
Siempre conseguía sacarnos una sonrisa, por muy mal que nos fuese el día, nos ha regalado abrazos cuando más los hemos necesitado, siempre lo hacia todo con amor y cariño, con ternura y comprensión...
Con ella era fácil sentirse bien, sentirse a gusto... sentirse feliz...
Y por eso siempre le estaré agradecida, por ella soy lo que soy, y nunca lo olvidaré... siempre la recordaré, pues siempre estará aquí, en mi corazón, cada día, a cada instante...
Se podría decir que llorar ahora es cruel, que así resultamos ser egoístas, pues le ha llegado el momento de pasar, de llegar a otro lado, y, sea cual sea ese destino, estoy completamente segura de que su camino está lleno de luz y color, de alegría y felicidad, de bienestar...
Y... bueno, llorar porque se ha ido, llorar por el deseo de que siga aquí, es como privarla de ese bienestar, de esa tranquilidad...
Pero... yo, no pienso así, no exactamente... me alegro porque ahora estará bien, pero también me entristece que se haya ido, pues sin ella, me siento perdida, siento un vacío dentro de mi... un vacío doloroso...
Aún recuerdo cuando me llevaba al parque a pasar la tarde, o los días que pasaba escuchando como cantaba mientras hacia cualquier otra cosa... Son pequeños detalles que quizás parezcan insignificantes, pero, para mi, no lo son, y, recordarlos, me hace sonreír, y... aunque al mismo tiempo me hagan entristecer por añorar esos días, nunca los olvidaré, quedan en mis recuerdos, recuerdos imborrables, recuerdos que siempre tendré presentes...
Y... por eso.. yo pienso..
Que en cada llanto, se grita un "gracias", que en cada lágrima que cae de nuestros ojos, está escrito un "te quiero" y que en el insaciable sollozo que no calla, se esconde un "te echo de menos"...
Sé que las palabras de poco sirven, como también sé que es imposible poder decir con exactitud como era yaya... pues las palabras se quedan cortas...
Ella... estar, siempre estará... permanece en nuestros corazones dándonos ánimo para seguir adelante en todo momento
Pero bueno... ya... por último... creo que solo puedo decir...
Yaya... ¡Te Quiero!
Día 17 de Febrero del 2010, misa y entierro, leído hacia la familia y sobretodo hacia ella...
{*Hoy es 15 de Febrero del 2012, hace dos años la inquietud y la preocupación invadían mi cuerpo, nerviosismo y tristeza acompañaban a los dos sentimientos anteriores, pues aquel día mi madre, junto a sus tres hermanos y uno de sus sobrinos se encontraban en Pedrola, en la residencia en la que mi abuela se encontraba, todos sabíamos lo que venía, eramos conscientes de lo que iba a suceder, pero, ¿nos sentíamos preparados para afrontarlo? recuerdo que ese día, recuerdo que transcurrió con total normalidad en apariencia al exterior, un día de instituto que comenzó y finalizó con sus clases y sus tareas... A las 17h comenzó la clase de guitarra, la cual finalizó, como cada lunes a las 18h, pasaron escasos minutos pues caminaba por el pasillo y sin darme tiempo a salir del instituto, me sonó el móvil, era mi madre, y tuve que escuchar aquellas palabras que salieron de la boca de mi madre débilmente en un llanto ahogado, y, el que fuese totalmente consciente de que llegaría el momento de escucharlas, no quiere decir que resultase menos duro o más sencillo de asimilar... Colgué y salí a la calle, me subí al coche de Dionisio en silencio, una parte de mi se sentía fatal porque, en cierto modo, me odiaba por no haber hecho lo imposible por estar allí en el momento de su marcha, otra parte me lanzaba la pregunta de si hubiese sido capaz de soportar aquello, de ver los ojos de algunos de mis familiares rotos en lágrimas y el cuerpo inmóvil, ya inerte de mi abuela...
Tras ese momento de descontrolados pensamientos, corrí en busca de un lugar en el que estar sola, apartada de todo y de todos, me encerré en el baño y, en ese momento, lo único que me pedía mi interior a gritos era estar con mi primo, Edu, sentí la inmensa necesidad de abrazarme a el, y, como no pudo ser porque no estábamos en el mismo lugar, lo único que quería era escuchar su voz, le llamé y no pude evitar romper a llorar...
Esas palabras que leí el día de la misa por su funeral las escribí por medio de lo que me iba dictando el corazón, intenté expresar aquellos sentimientos que hoy por hoy, siguen vivos en mi interior... Sé, con certeza y sin ninguna duda, que el sentimiento que predomina ante todos los demás, es el amor que siempre he sentido, y siempre sentiré, por mi abuela Prado.
Yaya... no puedes imaginarte cuanto te echo de menos, para mi siempre has sido lo más grande, no hay día que no añore tus abrazos ni sienta la tristeza que me provoca el querer decirte que te quiero mirándote y volver a escuchar tu voz aunque solo fuese una vez más...
No tengo palabras para explicarte cuan importante eres para mi, me gustaría que estuvieses aquí, porque sé que en tu rostro estaría dibujada esa maravillosa sonrisa que te caracterizaba, tan alegre, tan íntegra... No me cansaré nunca de decirte que te quiero, no sé si me oirás, solo sé que mi corazón lo grita conservando siempre la esperanza de que de un modo u otro, llegué a ti.
Te quiero yaya...*}
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