Claramente hoy no debería ser una fecha especial para mí, no una que soliera recordar de normal.
Pero sí, hoy hace exactamente un año que conocí a una de las personas más especiales que nunca he conocido, y, seguramente, que nunca conoceré.
Aquella persona ahora ficticia de la que sigo todavía enamorado sigue en mi mente, paseando cada día entre mis pensamientos.
Y es una curiosa casualidad que hoy, a un año de conocer al amor que más amé, haya vuelto a sentir mi corazón resquebrajarse, quizás por otra persona, algo todavía más imposible, una brecha que es minúscula, pero que hace que me inunde el miedo de que se extienda.
Y es que eso me ha hecho ver que ahora mismo sólo dos únicas personas pueden curar esto, y a cada cual es más imposible que lo consigan, puesto que el uno está demasiado lejos, y el otro lo demasiado cerca como para que pueda ver que lo tengo al alcance de una mano que no puedo extender para tocarlo.
Pero me niego a pensar que mi vida pueda sólo depender de esas dos únicas personas, y es que estoy esperando a que entre una tercera, por la que pueda sentir lo mismo, y que me deje ser feliz con ella.
Y es que un año de lo mejor, y en este año donde he cometido los peores errores, me extrañaba que hubieran habido tan pocas consecuencias.
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