La soledad, es curiosa, en ocasiones ansiada, en otras temida, si estamos solos, creemos querer gente alrededor, la buscamos, y una vez estamos entre una multitud, solo pensamos en quedarnos a solas de nuevo... ¿Dónde está la lógica? No la hay... ¿La vida es ilógica? busca su equilibrio, si, pero no podemos darle un sentido que podamos entender con facilidad. Así como los estados de ánimo que cambian y en ocasiones no sabemos ni como ni por qué nos sentimos a cada momento, el rostro o las formas de actuar nos cambian sin que seamos conscientes de ello, así como haber pasado un día agradable y terminar con el sentimiento que nos producen las "rayadas", quizás sea porque se ha terminado el rato agradable que hemos pasado, o por el cansancio que lleva nuestro cuerpo, o.. simplemente... nos apetece sentirnos así, sin razón ni explicación, tener la necesidad de gritar, fruncir el ceño y apretar los labios, que nos pregunten que qué nos pasa y la pregunta nos frustre aún más, por lo que pasamos directamente a la bordería, quedamos como unos cretinos, pero no podemos evitarlo...
Querer a alguien no nos obliga a estar todo el tiempo diciéndoselo, o estar dándole besos y abrazos a cada rato... Si nos apetece, bien, pero si no... ¿De verdad creéis que aporta algo dar un abrazo que no es sincero? pues no, todo lo contrario, cerramos un círculo de energías negativas, así como decir o no decir lo que realmente pensamos o sentimos... Nos puede crear afonías, enfados, un desagrado hacia nuestra misma persona tan extremo que de la rabia que enade nuestro ser no podamos evitar el echarnos a llorar, ponernos a gritar y a patalear como si de un niño que no ha conseguido su juguete se tratase.
Lo cierto es que dicen que nunca debemos perder al niño que llevamos dentro, pero realmente, nadie lo pierde, aunque le ocultemos con una máscara a la que llamamos "madurez", y, realmente, ¿Qué es eso de la madurez? ¿Saber mantener la compostura en ciertos lugares o en
distintas ocasiones? Hay momentos y momentos, y si disfrutar de el momento con alegría y felicidad haciendo lo que nuestro alma nos pide, gritar, saltar, reír... Qué importa, lo que nos salga, hay momentos para ello, y si ser así es ser "inmaduro" "infantil" "crío" o "niñato"
pues bueno; las etiquetas que nos pone la sociedad van y vienen, pero al final lo único que importa es que nos sintamos bien con nosotros mismos, y si eso implica que nos den de imbéciles, pues merece la pena, las personas que nos quieren y nos conocen ya están ahí para saber como somos, nadie es quién como para juzgar a otra persona, quien te quiera, estará a tu lado, y quién no, aire...
En mayor o menor nivel todos tenemos ese pequeñín que nos pide ir a jugar y a pasárnoslo bien, y hay veces que sin quererlo sale, actuando por instintos caprichosos o distintos a lo habitual.
Hay etapas y etapas en nuestras vidas, algunas mejores, otras peores... Qué importa, si todas pasan...
¿Conclusión? Dejar que la vida pase como se le antoje, aguantando todo lo que nos eche y seguir así hasta que nos muramos y volvamos a empezar una y otra vez hasta aprender lo que pensamos que es imposible de saber, porque nadie nos dice qué es lo que tenemos que ver en esta vida ni nos viene en una carta escrito el aprendizaje que debemos sacar.
Miles de dudas, preguntas sin respuesta, comernos el coco todo lo que podemos y más, y que eso no nos lleve a ninguna parte, un círculo vicioso que no tiene ni principio ni fin, vueltas y vueltas que nos sumergen en un mareo desagradable al qe al final terminamos por habituarnos.
¿De qué valen los sentimientos hacia una persona? en serio ¿para qué nos enamoramos? ¿para sufrir? ¿para volver al mismo círculo vicioso? ¿Por qué todos dicen que amamos a quien no nos ama y no podemos amar a quien nos ama? ¡Pues porque nos gusta sufrir! es que en el fondo todos somos masocas perdidos ¿o qué? nos apasionan los retos, buscamos las negativas para luchar por la afirmativa, y así sobrevivimos en esta mierda de vida, porque sin retos no le damos
interés alguno, y así seguimos hasta que por fin logramos lo que tanto nos ha costado conseguir, y resulta, que cuando lo tenemos, o ya no lo queremos, o otra movida cercana nos llama la atención de tal forma que nos olvidamos de todo otra vez por ir a por ello, y de nuevo la misma
historia... Por favor... somos caprichosos y egoistas, ¡No nos sabemos conformar con nada! Siempre queremos más y más, lo que no tenemos es lo que nos atrae, ¿y por qué no abrimos los ojos para ver lo que tenemos? pues porque en el fondo ya lo sabemos... y quizás no le demos
valor alguno hasta que lo perdamos...
Es un simple modo de sobrevivir, de no morirnos en aburrimiento ni caer en la famosa rutina, en tantos días que tenemos de vida, los vividos y los que nos quedan por vivir. Si lo pasamos mal, no nos concentramos en lo que podemos hacer para pasar el rato ni en que los días parecen todos iguales, no hay tiempo para el aburrimiento, y si lo pasamos bien... se nos pasa el tiempo y es agradable... pero a lo bueno nos acostumbramos con rapidez, a lo malo... no tanto, por eso nos parece que el tiempo es eterno cuando nuestro corazón llora, y no es que sea eterno, el tiempo pasa del mismo modo, solo que no lo vemos... Caemos en depresión y hay veces que deseamos incluso morirnos, siempre exagerando toda situación...
Al final, después de buscar por todas partes una razón para vivir, o una situación para pasar otra etapa más, podemos decidir acomodarnos a una situación... y nos lo permite la vida misma, hasta que decide decir basta y lo cambia todo de un golpe, y ahí empezamos a vivir de
nuevo... Hay un equilibrio ilógico y extraño, pero lo hay.
No sé apenas respuestas a muchas de mis preguntas, no sé cual es la razón por la que estoy justo aquí en este mismo momento, ni por qué pasa todo lo que pasa, no sé como debo o debería actuar a cada momento, no sé como complacer a la gente que tengo alrededor, no sé qué es lo
que debo aprender, pero lo que si se es que en esta vida, queremos lo que no tenemos, sabemos lo que tenemos, pero no le damos importancia alguna hasta que no lo perdemos, y es entonces cuando nos lamentamos por ser tan estúpidos de no valorar lo que hemos tenido siempre al
alcance y nos ha dado igual...
Este escrito no tiene un tema fijo, no me he basado en pensar en una única cosa, simplemente he dejado llevar mis pensamientos pasándolos a la pantalla por medio de letras y he ido acomodando frases, todo esto no es más que el reflejo de la incertidumbre que siento, de lo confusa que estoy en todo momento, de no saber por donde ni como tirar.
Siempre enterrada entre interrogantes a los que nunca llego a darles una respuesta...
Q
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