Sonríe cuando estés alegre, sonríe cuando estés triste, sonríe cuando algo te duela, sonríe a las personas que amas, y sonría a aquellas que desprecias para no parecer demasiado despectivo.
¿Y dónde se quedan las lágrimas?
Sí es cierto que es agradable poder sonreír de felicidad, o mostrarle una preciosa sonrisa a aquellos que quieres, pero cuando sientes todo lo contrario, las sonrisas duelen. Duele ocultar el dolor, que podrías perfectamente compartir con alguien, o simplemente dejarlo marchar a través de los ojos, que recorra tus pequeñas mejillas, y que caiga en un abismo infinito hasta que se pierdan.
Llorar no duele, llorar alivia.
Llorar no duele, llorar calma.
Llorar no duele, llorar es intentar ser feliz.
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