Hay días en los que en mi interior siento como la necesidad de hablar, de mantener una conversación con alguien, hablando de todo y de nada al mismo tiempo...
Esa especie de necesidad suele acabar frustrada por el hecho de creer que nadie va a querer entablar una conversación así, ya que suele aparecer el pensamiento de que quizás la otra persona pueda llegar a pensar que son una estupidez, tanto los temas tratados como quien los comenta, varias veces es por el miedo que nos crea el imaginar que la otra persona pueda pensar, o sentir un exceso de pesadez por verse posiblemente obligado a escuchar historias que aparentemente no llevan a ninguna parte, o simplemente porque pueda resultar repetitivo el diálogo expuesto.
El miedo es un freno bastante poderoso, nos impide ser nosotros mismos en muchas ocasiones y, aunque nos demos cuenta de ello, somos incapaces de quitarle ese poder, puede ser por simple ignorancia, pues podemos estar delante de una colección de distintas armas, las cuales nos indiquen el camino hacia el enfrentamiento contra esta energía, y no saber como podría ser el manejo más indicado de estas mismas, o quizás sea el terror que inevitablemente nace al imaginarnos la lucha contra algo que nos hace sentir ese cosquilleo cálido y desagradable que nos sube por todo el cuerpo, una emoción espeluznante que consigue que demos un paso atrás en el lugar de darlo hacia delante y así es como nos impide salir victoriosos del duelo.
Vencer al miedo es uno de los mayores retos conocidos, las batallas son constantes y nos da la impresión de que lacomplicación de las mismas cada día es más grande.
No deberíamos tener miedo a ser tal y como somos, pues ceñirnos a estar habitualmente retocando nuestrapersonalidad por cada persona o por las diversas circunstancias, termina por envolvernos en una burbuja de incertidumbre y desconcierto, pues al final no nos reconocemos ni nosotros mismos...
Hay un tiempo y un espacio para cada situación, y, en mi opinión, cuando más íntegros somos con nosotros mismos y con el resto del mundo es cuando nacemos, ese instante en el que vemos la luz por primera vez, un segundo en el que sentimos el aire, el frío o el calor del mundo de una forma directa, el tiempo pasa y nos da igual porque no conocemos el significado de la palabra "tiempo" desconocemos lo que es un reloj, el cúmulo de sentimientos repentinos que nos llena por dentro y el estado de sorpresa es tan grande que nuestro ser nos pide llorar y gritar como histéricos mostrando así nuestro desconcierto hacia el nuevo mundo que nos espera por conocer, no nos importa hacer ruido ni nos preocupamos por la forma que pueda adoptar nuestra cara al berrear y llorar con toda nuestra energía porque desconocemos todas las limitaciones que a la larga nos ponemos por temas de la sociedad y de estatus absurdos que no hacen más que limitar el proceso de evolución que nos lleva el alma.
No hay una sola persona en el mundo que no se merezca ser feliz, hasta el más despiadado lo merece, pues no se puede privar a nadie de ese sentimiento tan necesario como es el de la felicidad. La falta de esta puede crear desacuerdos emocionales que perturben nuestros actos, todos cometemos errores, y aunque hay personas que carezcan de escrúpulos, hemos de pensar que todo es por algo, ya sea educacional o por algún trastorno psicológico por el queactúan así, ese hecho no quiere decir que tengamos que negarnos a darles un voto de confianza, todo el mundo puede cambiar a mejor si se lo propone, principalmente se ha de tener la buena intención de hacerlo, y partiendo de ahí, con esperanza y sin pensar un solo segundo en rendirse, es posible lograrlo.
A lo largo de nuestras vidas han pasado muchas personas y algunas nos han podido dañar en mayor o en menor nivel, cada cual tiene sus experiencias y ha recibido el dolor de una forma o de otra, solo quien ha vivido el conflicto es conocedor de las emociones y de los sentimientos experimentados en dichas situaciones.
En estos casos quizás puede ser bueno aferrarse al llamado egoísmo, es decir, puede que parezca que una persona no merezca perdón de nadie por cometer actos degradantes, pero no es del todo así, pues tanto es el daño que esa persona te ha podido causar, que aparte de eso no has de darle el lujo de que sientas algo por dicha persona, pues el odio y la rabia es lo que le da el poder para seguir dañándote, no tienes que seguir torturándote cada vez que recuerdes las sensaciones que conociste en esos momentos... Aunque sea costoso debes quedarte con el hecho de que hoy por hoy sigues aquí, tienes que luchar por vivir en vida y no continuar con la esencia rota y moribunda, arrastrándola por donde pasas, si alguien te daña, simplemente mira sus ojos y busca el por qué, lo más seguro es que no lo encuentres, pero al mismo tiempo que busques esa respuesta le estarás preguntando indirectamente a ese pobre desgraciado que no sabe ser mejor persona, con el corazón en un puño y el sentir del romper de tu alma, espande todos sus esquemas,perdónale, apártalo de tu vida y sigue tu camino, pues no debes concederle el privilegio de que haya conseguido destrozarte la vida, no has de perder un solo segundo más, sonriele al dolor, pues el desconcierto que le harás percibir es el primer paso hacia la reconstrucción de tu felicidad.
Sé que es más fácil hablar que actuar, sé que no es sencillo lograr todo lo que uno desea ni olvidar o perdonar distintos tipos de casos, pero lo primero es querer, porque quien quiere, puede, y jamás debes rendirte, pues no debería existir la palabra rendirse en tu vocabulario, has de mentalizarte de que no conoces lo que es soltar la espada en pleno duelo, y si de un golpe se te escapa, saca nervio y enfrenta la vida con tus armas de hombre o de mujer, las tienes, solo que todavía no las has descubierto. Dale una patada al miedo, sonriele al corazón, dale un abrazo al niño que llevas dentro y juntos enfrentar la vida con energía positiva e infinita alegría. Mereces ser feliz.
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