En las películas de amor el conflicto suele ser extremo, lo reflejan de un modo que nos resulta exagerado, pero en cierto modo está dentro de la realidad...
Cuando dan con la solución del problema inicial es cuando aparece el siguiente obstáculo, pues siempre hay algo que nos impide continuar, y en ocasiones, nos rendimos por no atrevernos a buscar el como atravesar ese bache...
En la idealización de un personaje como son los de las películas no se conoce el hecho de rendirse, de un modo u otro lo dan todo por llegar al fin que desean, que suele ser la felicidad junto a la persona a la que aman, y así, triunfa el amor...
¿Ficción? ¿O un aprendizaje tan impactante al cual, en ocasiones, preferimos ignorar? Permitimos que las diversas situaciones negativas nos frenen y la respuesta de ese por qué algo no funciona la tenemos dentro, y es porque nosotros mismos dejamos que se escape de nuestro alcance.
El mayor obstáculo tiende a ser el miedo y las dudas que nos causa este mismo, no nos entra en la cabeza que cuando alguien te hace sonreír con una sonrisa no existe nada ni nadie más, solo el aquí y el ahora, el momento en el que ves tus ojos reflejados en los suyos y su sonrisa deslumbrar con alegría, justo en ese instante es cuando tenemos delante la realidad, el hecho de que nadie es más que nadie cuando se trata del amor, y el problema está en que aunque tengamos ese letrero que nos indica este hecho, inconscientemente nos pasa desapercibido.
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